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¿Por qué participar en Alianza País?

En el ambiente dentro del cual se ha desarrollado mi corta existencia es muy común encontrarse con quienes consideran el quehacer político un oficio de personas deshonestas y corruptas. Esa premisa les motiva a preocuparse cuando los individuos cercanos en los cuales confían se involucran en la actividad política, sobre todo si se trata de estudiantes o profesionales. Es ahí cuando surgen las famosas frases: "tú no necesitas entrar a la política, porque tú puedes conseguir cualquier trabajo bueno con lo que has estudiado", "el hombre es serio hasta que se mete a político".

Es preocupante que precisamente la gente con potencialidad para generar los cambios necesarios sea la que no se atreva a involucrarse en los procesos de toma de decisiones colectivas. Este es el resultado de un sistema de partidos tradicionales cuyos dirigentes, en nombre de la política, se ha valido de todo tipo de medios (no importando cuan deshonestos, antiéticos e imorales sean) para lograr sus fines de acumular poder y dinero a costa de los bienes públicos y el favor de las masas. Como manifiesta el compañero Guillermo Peña en su artículo "No me hables de política":
 "La cultura política dominicana rebosada de clientelismo, nepotismo, corrupción e impunidad tiene asqueada a la ciudadanía" (Boletín En Movimiento #40. Abril 13, 2011. Alianza País)
Peña emplea el término "indiferencia política" para referirse a la actitud que asume gran parte de la ciudadanía (debido a la desconfianza generada por aquellos a quienes bien denomina "líderes del pasado") de llamarse apolítica como manera de no participar en la solución de los problemas colectivos. Esa indiferencia, considera, lejos de conducir a los cambios soñados, abre la puerta para una "dictadura constitucional" por ser una especie de complicidad silenciosa tendiente a permitir que todo siga igual o empeore.

Tantas veces me pregunté si era necesario o no el involucramiento en la política para generar los cambios soñados,  hasta convencerme de que la respuesta era positiva. No será el camino de todos los ciudadanos pero sí de todo quien se cree capaz de aportar para alcanzar las transformaciones que sueña y depurar un sistema que no puede sostenerse sobre la actual base quebradiza. Muchos somos los que soñamos con un país mejor, dirigido por un gobierno honesto; algo menos los que creemos que es posible alcanzarlo y entre estos sólo una parte la dispuesta a luchar para lograrlo. Pero esa parte, por pequeña que pueda parecer en un inicio, tiene el compromiso de no doblegar ante la presión que pueda ejercerle el sistema o sus ciegos colaboradores, crecer y fortalecer los principios que le mantienen en pie.

Tal como dijo el Dr. Guillermo Moreno, candidato presidencial de Alianza País, durante su intervención en el Show del Mediodía, cuando sus entrevistadores lo abordaron sobre las dificultades que podría tener este partido para alcanzar el poder.
"No importa que sea un camino tortuoso pero es el camino seguro, el camino que posibilitará un gobierno honesto. Estamos dispuestos a caminar ese camino duro y dificil en aras de que haya un mejor país"
Es que perderíamos hasta el derecho a disentir en nuestro discurso si nos insertásemos en los mismos esquemas de clientelismo y corrupción que mina el sistema de partidos tradicionales. No tiene peso la palabra de quien critique al gobierno actual para concluir con una solución de la misma naturaleza, tanto cuanto quien recuerda las debilidades del gobierno que le precedió mientras prefiere la venda ante la caótica situación por la cual atraviesa nuestra sociedad presente debido a un sistema que ha renunciado a través de la historia al patriótico deber de promover el desarrollo nacional; a la digna misión de construir una República Dominicana justa, solidaria, participativa, democrática, libre, independiente y soberana con base en la honestidad como principio fundamental; a la jurada función de cumplir y hacer cumplir la constitución y las leyes dominicanas.

Entrar al sistema para continuar el imperio del desorden no tiene sentido. Entrar al sistema para alimentarlo en su hambre de limitar las posibilidades de cambio no es una labor decorosa de los dominicanos que aman su patria. Entrar a la política y no impulsar el cambio es tan indignante como comportarse completamente indiferente por no involucrarse en ella. Si en nuestro país existieran las condiciones para que los ciudadanos podamos alcanzar nuestros sueños de desarrollarnos como personas y mejorar así la calidad de vida de nuestra gente; si tuviéramos un país justo que ofrezca oportunidades para toda la ciudadanía en un estado de derecho; si estuviéramos viviendo la dirección de un sistema basado en la honestidad y que garantizara la seguridad a cada dominicano o dominicana; si existiera una verdadera democracia participativa donde se reconociera la soberanía del pueblo (ostentador del poder real al que debe responder el poder formal); si contáramos con una administración que diera valor a nuestro campo, contribuyendo a la apertura de canales de comercialización y a la inserción de nuestros productores en cadenas de valor y esquemas de certificación; si se sucedieran gobiernos interesados en el desarrollo sostenible de nuestro país, aplicando el principio de subsidiariedad para facilitar la solución a las problemáticas sociales a diferente escala y la participación activa de la ciudadanía en la gestión de los planes de desarrollo; si tuvieramos, pues, un gobierno honesto cuya misión sea la construcción de un país productivo, justo, seguro, democrático, sostenible y soberano, nuestra participación se podría limitar a la innovación para la mejora de aquello con lo cual contaríamos. Pero hoy la insoportable falta de estas fortalezas nos llama a conquistarlas a través de una propuesta que las convierta en sus ejes o líneas de acción.

Y EN ESO LLEGÓ GUILLERMO

Así como no soy el más reciente, tampoco soy el primero de mis familiares que se identifica con la candidatura del Dr. Guillermo Moreno a la Presidencia de la República por un gobierno honesto. Ya en el 2007 o poco antes mi hermana, que estudiaba la carrera de Derecho en la UASD, nos hablaba de "La Convergencia", una propuesta a la cual se estaban adheriendo muchas personas, sobre todo jóvenes, con la finalidad de cambiar la manera de hacer política en la República Dominicana.

Fue la primera vez cuando tuve conciencia del nombre de quien hoy es nuestro líder. No supe de él cuando fue Procurador Fiscal del Distrito Nacional ni me enteré en el momento de su destitución (por cumplir y hacer cumplir las leyes como había jurado). En aquel lejano 1997, quien escribe cumplía sus 10 años en una pequeña comunidad de la frontera donde escribía los primeros poemas de "Patria y Ambiente", aquella colección que conservo escrita a lápiz carbón de letras hoy casi confundidas en el color del papel y cuyas hojas están unidas con cinta de regalo color rojo. Hebras de esas cintas eran usadas para amarrar los exámenes (cuyas preguntas eran dictadas) en caso que usásemos más de una hoja.

Hacia el 2007 estaba justo haciendo esfuerzos por conocer mejor nuestra historia y actualizarme en cuanto a la situación social y política de mi país adonde regresaría en unos meses, una vez completar cuatro años de estudio en la Universidad EARTH. Quería convencerme del nivel al cual era capaz de realizar en proyectos los sueños y las ideas; la incertidumbre de salir de un ambiente universitario donde pocas cosas hacían falta para vivir tranquilo, a enfrentar una realidad compleja fuera de aquella burbuja, me llenaba de mucha inquietud y deseo de aprender en la práctica; era como volver a nacer, pero esta vez pensando y consciente.

Leí mucho, entre tantos materiales los folletos que estuvieron a mi alcance y que mi padre conserva del tiempo cuando participaba en los Círculos de Estudio por los cuales él pasó hace muchos años para ser miembro de la segunda organización política fundada por Juan Bosch. A través de ellos, el líder educaba a los ciudadanos para instituir un Partido de Liberación Nacional que generara los cambios de entonces. Motivado por aquellas lecturas busqué sin encontrar la aplicación de los principios por los cuales había surgido aquel partido y que lo mantuvieron en sus inicios. Fui observador del modus operandi de los partidos tradicionales y su manera de relacionarse con las comunidades y los ciudadanos, las formas de clientelismo y su arraigo en la sociedad.

La gente noble de nuestro pueblo ha sido acostumbrada al clientelismo y a la corrupción de manera que hasta sin darse cuenta contribuye con estas prácticas. De no ser así, ¿por qué la gente solicita ayuda para que metiendo una cuña algún político le consiga puestos de trabajo? ¿Por qué la gente hace largas filas para buscar una funda o ración alimenticia, aún teniendo con qué comer? ¿Por qué responde a la persuación de los alcaldes y legisladores cuando hacen sus campañas reeleccionistas con base en el asistencialismo? ¿Por qué les acepta hojas de cinc, fundas de cemento, tablas y papeletas para que les voten? ¿Por qué dice "yo voto por el que me ayude"? ¿Por qué dice también "yo voto por Fulana, que yo sé que es seria, a menos que Mengano me cumpla con la receta que le pedí"? ¿Por qué acepta que los fondos municipales se le dividan en cheques regalados de $300, $500 y $1000 en vez de ser usados para responder a planes de desarrollo territorial? ¿Por qué se mantiene indiferente ante esta situación, mientras en su propio entorno convive con los efectos de la ineficiencia de sus mal llamados representantes? ¿Por qué vota por los candidatos y cree suficiente este acto como su única posibilidad de participación ciudadana?

Luego de un año completo de análisis deduje que el mal estado de la guagua (en este caso, el sistema) era tan delicado que sería imposible ponerla a funcionar de nuevo, si bien era justo repararla. Ese vehículo que corre por un rumbo torcido y contamina la sociedad a la que lleva sobre sus asientos debe ser cambiado por uno nuevo. Lo deduje de las profundas reflexiones en las cuales entré, fundamentando mi teoría con cada nueva experiencia, con cada nuevo acontecimiento.

En las conversaciones con mi padre ya abundaban los temas sociales y políticos. Se hicieron más profundos en el momento cuando, a finales de 2009, le dije que en aquel o en los demás partidos tradicionales no había lugar para mí como tampoco para cualquier persona que pretenda ingresar con la finalidad de, en apego a principios morales, generar cambios que valgan la pena. Le hablé de la incoherencia entre los libros que me había prestado dos años antes y lo que desde entonces observaba. Le dije que estábamos en el reinado de partidos sin ideologías ni propuestas, que involucrarse en ellos era andar sin rumbo sin saber a cuáles intereses se servía como parte de un grupo. Él me hizo saber que hace tiempo observaba cómo estaba decayendo el sistema político actual, que en el momento no había otra real alternativa y que era el papel de la juventud ir a la vanguardia para construir los cambios que se necesitan en este tiempo, la nueva independencia.

Poco después conversamos nuevamente y le manifesté mi intención de empezar a organizar personas para un movimiento local que pudiera expandirse de manera creciente por todas las zonas del país. Tal iniciativa no llegó a tener nombre ni plan escrito, pero la idea era aprovechar el tiempo que estaría fuera del país para fortalecer una propuesta y entrar en contacto con más personas que compartieran los mismos principios.

Empecé el proceso de estudio más detenido sobre la actualidad nacional e internacional, así como sobre conceptos que contribuyeran a mejorar nuestra visión y el abordaje de los temas nacionales. Se acercaron y fueron las elecciones congresionales y municipales, llenas de zancadillas, negociaciones y otras prácticas detestables. Las esperanzas de algo diferente me parecían muy reducidas.

En eso llegó Guillermo Moreno. Fue como me encontré con sus escritos en Clave Digital, periódico que todavía existía y luego tendría que cerrar por las presiones del sistema. Leí, releí sus artículos, sobre todo aquel publicado el 20 de mayo: "Un nuevo comienzo". Consulté de nuevo a mi hermana, seguí buscando y atendí en Youtube a las tres alocuciones de Moreno (1, 2, 3) pronunciadas antes de las elecciones de 2008 y el mensaje que dirigió a la nación días después motivando a una Alianza País para lograr el cambio de rumbo (que ahora trabajaba por el reconocimiento electoral). Todas estas fuentes y la información que pude encontrar en los medios tanto sobre su anterior gestión en la Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional como sobre sus actuales propuestas me permitieron estar seguro de que representa un camino verdadero y posible hacia la refundación de la República Dominicana que soñaron Juan Pablo Duarte y los Trinitarios. La comunicación con el Dr. Guillermo Moreno y con miembros del movimiento Juventud Alianza País fue esencial para reafirmar que compartimos un mismo ideal y unos mismos principios para lograr las transformaciones que soñamos para nuestra patria. Mi artículo "¡Atrévete al cambio!" fue el manifiesto de una decisión definitiva.

Somos parte de esta lucha porque tenemos la voluntad de ir más allá de un sueño. No sólo deseamos un mejor país; queremos construirlo y estamos dispuestos a luchar para alcanzarlo. Sabemos que el camino es duro, ya  dijimos más arriba, pero sabemos también que con firmeza y coherencia es posible vencer en esta lucha que valdrá la pena. No venimos con el interés de llenar a nuestro partido y a nuestro candidato de compromisos que limiten la realización de un gobierno honesto; venimos a aportar desde nuestro conocimiento y entorno para la construcción de un proyecto de país. No venimos para ofrecer dádivas ni para aceptar sobornos; venimos a decirle con el ejemplo a toda la ciudadanía dominicana que un cambio es posible, que participando unidos podemos lograrlo, y a acompañarle en la lucha. No venimos por un sueldo ni por una casa, ni por un vehículo ni por una posición, ni pensando en el famoso "buscar lo mío"; venimos a edificar juntos, mediante la institución de un gobierno honesto, el país productivo, justo, seguro, democrático, sostenible y soberano que merecemos como pueblo y que le queremos legar a las futuras generaciones.

Alianza País es una propuesta plural conformada por la diversidad de personas y sectores que se identifican con el cambio de rumbo que soñamos para nuestro país. Es un partido reconocido por la Junta Central Electoral y tiene como candidato al Dr. Guillermo Moreno para las elecciones presidenciales de 2012. Toda persona dispuesta a encarnar esta propuesta tiene la tarea empezar en su entorno social (su comunidad, barrio, sector, familia, círculo de amigos) a trabajar para hacerla suya y motivar a que otras puedan conocerla e integrarse a esta causa que es la del pueblo dominicano.

¡Transformemos la esperanza en pasos en avance! ¡Seamos hoy el cambio que soñamos para nuestra sociedad!

Cristino Alberto Gómez
Alianza País Dajabón
@CristinoAlberto

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